Instrumentos

Los tambores Culo e’ Puya son: La Prima o Corrío: tambor de sonido más agudo y base de la batería, El Cruza’o: Al igual que la prima complementa la base rítmica, y su sonido es más grave que el de la prima. El Puja’o: de afinación más grave que los anteriores, que realiza los floreos o adornos rítmicos subiendo y bajando de tono para acompañar así el canto y el baile. La composición del canto se forma mediante una cuarteta dividida en dos versos primero y do s versos después del coro. Esta expresión manifiesta tres vertientes: Lejío, Tonada y Corrío. 
Estos tambores se tocan durante las festividades de San Juan Bautista el 01, 23, 24 y 25 de Junio, en honor a San Juan Congo se tocan el sábado siguiente posterior a la celebración de San Juan Bautista o en un velorio de promesa realizado cualquier época del año por algunos de los socios de la cofradía de San Juan en Curiepe. Lo tenemos en Tacarigüita el 23 y 24. Ambas comunidades pertenecientes al municipio Brión. 
En el municipio Acevedo lo conocemos como Prima, Kitimba o Corrío, Cruza’o y Macho, ta mbién se les llama padre, hijo y espíritu santo. en Tapipa Grande, Mendoza, Merecure Remolino, La Boca y Caucagua el día 23 y 24 de Junio. Es de hacer notar que este último municipio posee células rítmicas diferentes de una comunidad a otra y por ende a los del municipio Brión. 
Antiguamente estos tambores eran ejecutados solamente en las comunidades referidas, pero hoy día podemos hallarlos en los municipios Buróz (Tacarigua y Mamporal) y municipio Andrés Bello (San José de Barlovento, Las Delicias, Cumbo, Pueblo Nuevo y La Arenita).
Estos tambores provienen del antiguo Reino Kongo Dia Ntotela, lo es hoy la actual Repúblic a Popular del Congo y que según Jesús Chucho García tuvieron un claro origen en la etnia Bambambá, ya que sus investigaciones realizadas en esta zona en 1985, le permitieron constatar que solo los Bambambá tocan los tres en conjunto al igual que en Barlovento aun cuando en otras etnias existían instrumentos idénticos a los Culo e Puya.
Los tambores Culo e’ Puya son: La Prima o Corrío: tambor de sonido más agudo y base de la batería, El Cruza’o: Al igual que la prima complementa la base rítmica, y su sonido es más grave que el de la prima. El Puja’o: de afinación más grave que los anteriores, que realiza los floreos o adornos rítmicos subiendo y bajando de tono para acompañar así el canto y el baile. La composición del canto se forma mediante una cuarteta dividida en dos versos primero y do s versos después del coro. Esta expresión manifiesta tres vertientes: Lejío, Tonada y Corrío.
Estos tambores se tocan durante las festividades de San Juan Bautista el 01, 23, 24 y 25 de Junio, en honor a San Juan Congo se tocan el sábado siguiente posterior a la celebración de San Juan Bautista o en un velorio de promesa realizado cualquier época del año por algunos de los socios de la cofradía de San Juan en Curiepe. Lo tenemos en Tacarigüita el 23 y 24. Ambas comunidades pertenecientes al municipio Brión.
En el municipio Acevedo lo conocemos como Prima, Kitimba o Corrío, Cruza’o y Macho, también se les llama padre, hijo y espíritu santo. en Tapipa Grande, Mendoza, Merecure Remolino, La Boca y Caucagua el día 23 y 24 de Junio. Es de hacer notar que este último municipio posee células rítmicas diferentes de una comunidad a otra y por ende a los del municipio Brión.
Antiguamente estos tambores eran ejecutados solamente en las comunidades referidas, pero hoy día podemos hallarlos en los municipios Buróz (Tacarigua y Mamporal) y municipio Andrés Bello (San José de Barlovento, Las Delicias, Cumbo, Pueblo Nuevo y La Arenita).
Estos tambores provienen del antiguo Reino Kongo Dia Ntotela, lo es hoy la actual Repúblic a Popular del Congo y que según Jesús Chucho García tuvieron un claro origen en la etnia Bambambá, ya que sus investigaciones realizadas en esta zona en 1985, le permitieron constatar que solo los Bambambá tocan los tres en conjunto al igual que en Barlovento aun cuando en otras etnias existían instrumentos idénticos a los Culo e Puya.
El Tambor Mina: 
En Barlovento tenemos una expresión que se conoce como Mina, que está compuesto por dos tambores que son el Mina propiamente dicho y su compañera la Curbata. Este conjunto fue un a herencia cultural de los pueblos que hoy se conoce como Ghana, Togo, Costa de Marfil y Burkina Faso que llegaron a nuestras tierras en medio del proceso de la esclavitud. El Mina se toca con dos baquetas o palos al igual que la Curbata, hechos de Chupón de Cacao que describiéramos antes; también se agrega un tercer elemento rítmico que son los Laurees, que son unos palos de mayor envergadura que los utilizados para tocar el Mina o la Curbata y que pueden s er de cualquier madera dura y se interpretan en el cuerpo del tambor Mina. También es común que los y las cantadoras utilicen una Maraca. El Mina mide aproximadamente dos metros de largo y se coloca sobre una cruceta del lado de su único parche, llamada cruceta de San Andrés. El tamborero entonces queda con la Boca (el parche del Mina) al frente suyo tocándolo de pie. La Curbata también es de un solo parche y se toca de pie con la diferencia que ésta mide alrededor de 80 cm. de altura y se sostiene sobre tres patas en su base. Su afinación es más aguda 
que la boca del Mina. La madera que se utiliza para la fabricación de ambos es l Aguacate y e n algunos casos Guayabo. Los cueros utilizados son de Venado y el sistema de afinación es de cuñas incrustadas en el cuero de cada tambor aunque hoy día se ha venido sustituyendo esto por la modalidad del uso de prensadores y llaves como algunos tambores Afrocaribeños. El Mina se interpreta durante las festividades de San Juan Bautista, 23, 24 y 25 de Junio, San Juan Congo (Curiepe el sábado siguiente a la festividad de San Juan Bautista) y más antiguamente como nos refiere la cultora Amelia Colina en la festividad de San Pedro, La virgen de Carmen , Santa Rosa, La Concepción, La asunción, Santo Domingo de Guzmán.
El Tambor Mina:
En Barlovento tenemos una expresión que se conoce como Mina, que está compuesto por dos tambores que son el Mina propiamente dicho y su compañera la Curbata. Este conjunto fue un a herencia cultural de los pueblos que hoy se conoce como Ghana, Togo, Costa de Marfil y Burkina Faso que llegaron a nuestras tierras en medio del proceso de la esclavitud. El Mina se toca con dos baquetas o palos al igual que la Curbata, hechos de Chupón de Cacao que describiéramos antes; también se agrega un tercer elemento rítmico que son los Laurees, que son unos palos de mayor envergadura que los utilizados para tocar el Mina o la Curbata y que pueden s er de cualquier madera dura y se interpretan en el cuerpo del tambor Mina. También es común que los y las cantadoras utilicen una Maraca. El Mina mide aproximadamente dos metros de largo y se coloca sobre una cruceta del lado de su único parche, llamada cruceta de San Andrés. El tamborero entonces queda con la Boca (el parche del Mina) al frente suyo tocándolo de pie. La Curbata también es de un solo parche y se toca de pie con la diferencia que ésta mide alrededor de 80 cm. de altura y se sostiene sobre tres patas en su base. Su afinación es más aguda
que la boca del Mina. La madera que se utiliza para la fabricación de ambos es l Aguacate y e n algunos casos Guayabo. Los cueros utilizados son de Venado y el sistema de afinación es de cuñas incrustadas en el cuero de cada tambor aunque hoy día se ha venido sustituyendo esto por la modalidad del uso de prensadores y llaves como algunos tambores Afrocaribeños. El Mina se interpreta durante las festividades de San Juan Bautista, 23, 24 y 25 de Junio, San Juan Congo (Curiepe el sábado siguiente a la festividad de San Juan Bautista) y más antiguamente como nos refiere la cultora Amelia Colina en la festividad de San Pedro, La virgen de Carmen , Santa Rosa, La Concepción, La asunción, Santo Domingo de Guzmán.
Tamboras de Parranda y Furruco: 
Básicamente son dos (pero no se limita a este número el número de tamboras que pueden ser incorporadas). Parecidas a las tamboras de fulía pero de mayor Tamaño, que junto al Furruco alegran el espíritu del barloventeño, durante las fiestas decembrinas. Se tocan por ambos parches; uno con una baqueta de chupón de cacao y la otra con la mano. Estas tamboras guardan similitud con muchos instrumentos de África occidental, por ejemplo los Malinké, mandé o como mejor se conocieron aquí, Los mandingas, los cuales tienen instrumentos similares llamad os Dundumbá; también tenemos los tambores Bèmbé, Iyesa de los Yoruba y los tambores Gamgan de Togo. 
En el Furruco observamos un doble origen, por una lado el Congolés del instrumento llamado 
Kinfuiti, antecedente directo de la Cuica brasileña; he de hacer notar que los abakuá posee un 
instrumento ritual conocido como el “Ekué” que emite un bramido similar al Furruco, sin em bargo no existe hasta ahora documentación que avale la llegada significativa de gente Efik ó E fók a tierras Barloventeñas. Por otro lado tenemos la Zambomba española que es un instrumento construido de una especie de tinaja de barro cerrada por un extremo con una piel tensa, qu e tiene en el centro, bien sujeto, una caña (o carrizo), que, si es frotada con la mano humedecida, produce un sonido fuerte y monótono. Al igual que el Furruco venezolano la Zambomba e s tocada en época decembrina. Además de las Tamboras y el Furruco, la Parranda se acompaña de Cuatro, Charrasca y Maracas. Su composición por lo general reposa en las estructuras d e solo y coro con cuartetas pero admite otras formas de composición dependiendo de la crea tividad del autor. El Furruco mide aproximadamente entre 70 y 80 cm. de alto y más de 35 c m. de diámetro, dependiendo esto del gusto de los parranderos. Hoy día en algunas agrupaciones observamos más de un Furruco.
Tamboras de Parranda y Furruco:
Básicamente son dos (pero no se limita a este número el número de tamboras que pueden ser incorporadas). Parecidas a las tamboras de fulía pero de mayor Tamaño, que junto al Furruco alegran el espíritu del barloventeño, durante las fiestas decembrinas. Se tocan por ambos parches; uno con una baqueta de chupón de cacao y la otra con la mano. Estas tamboras guardan similitud con muchos instrumentos de África occidental, por ejemplo los Malinké, mandé o como mejor se conocieron aquí, Los mandingas, los cuales tienen instrumentos similares llamad os Dundumbá; también tenemos los tambores Bèmbé, Iyesa de los Yoruba y los tambores Gamgan de Togo.
En el Furruco observamos un doble origen, por una lado el Congolés del instrumento llamado
Kinfuiti, antecedente directo de la Cuica brasileña; he de hacer notar que los abakuá posee un
instrumento ritual conocido como el “Ekué” que emite un bramido similar al Furruco, sin em bargo no existe hasta ahora documentación que avale la llegada significativa de gente Efik ó E fók a tierras Barloventeñas. Por otro lado tenemos la Zambomba española que es un instrumento construido de una especie de tinaja de barro cerrada por un extremo con una piel tensa, qu e tiene en el centro, bien sujeto, una caña (o carrizo), que, si es frotada con la mano humedecida, produce un sonido fuerte y monótono. Al igual que el Furruco venezolano la Zambomba e s tocada en época decembrina. Además de las Tamboras y el Furruco, la Parranda se acompaña de Cuatro, Charrasca y Maracas. Su composición por lo general reposa en las estructuras d e solo y coro con cuartetas pero admite otras formas de composición dependiendo de la crea tividad del autor. El Furruco mide aproximadamente entre 70 y 80 cm. de alto y más de 35 c m. de diámetro, dependiendo esto del gusto de los parranderos. Hoy día en algunas agrupaciones observamos más de un Furruco.
Las Tamboras o Tamboritas de Fulía: 
Se utilizan en Barlovento, parte del litoral central y más recientemente en la zona metropolitana, para celebrar los velorios de cruz en el mes de Mayo, santo o vírgenes aparecidas en cualquier fecha del año, ya sea por promesa o devoción. Básicamente son tres tamboras aunque en el municipio Andrés Bello son incorporadas una o dos tamboras más. Sus medidas son de un os 30 a 40 cm. de largo y entre 50 y 60 de diámetro; son fabricadas con madera de lano o Balso la cual se les coloca un cuero de Venado o Chivo en cada extremo. Su afinación consiste en la tensión de ambos cueros hecha por guaral. Los nombres de estas tamboritas varían de acuerdo a la población, conservando solamente el nombre de la prima que es la tambora base y la d e sonido más agudo de la batería. Por ejemplo en los municipio Acevedo y Brión los nombres son: Prima, Cruza’o y Puja’o. Y para el municipio Andrés Bello tenemos: Prima, Segunda, Tercera, Bajo y/o Trama’o. También acompañan a las mismas el Cuatro, las Maracas y un plato de peltre.
Las Tamboras o Tamboritas de Fulía:
Se utilizan en Barlovento, parte del litoral central y más recientemente en la zona metropolitana, para celebrar los velorios de cruz en el mes de Mayo, santo o vírgenes aparecidas en cualquier fecha del año, ya sea por promesa o devoción. Básicamente son tres tamboras aunque en el municipio Andrés Bello son incorporadas una o dos tamboras más. Sus medidas son de un os 30 a 40 cm. de largo y entre 50 y 60 de diámetro; son fabricadas con madera de lano o Balso la cual se les coloca un cuero de Venado o Chivo en cada extremo. Su afinación consiste en la tensión de ambos cueros hecha por guaral. Los nombres de estas tamboritas varían de acuerdo a la población, conservando solamente el nombre de la prima que es la tambora base y la d e sonido más agudo de la batería. Por ejemplo en los municipio Acevedo y Brión los nombres son: Prima, Cruza’o y Puja’o. Y para el municipio Andrés Bello tenemos: Prima, Segunda, Tercera, Bajo y/o Trama’o. También acompañan a las mismas el Cuatro, las Maracas y un plato de peltre.
El Kitiplá:
Son unos bambúes cortados de diferentes tamaños que dan diferentes tonalidades al ser percutidos contra el suelo u otra superficie sólida. Sus nombres y formas de tocarse varían de acuerdo a la población donde se interpreten, coincidiendo solamente en la base rítmica de los bambúes más pequeños llamados Kitiplá.
Algunos nombres que se les dan en los diferentes pueblos de la región son: El Kitiplá, la Prima o Hembra para la base rítmica, y el Puja’o, Macho o Trama’o para los instrumentos solistas. Estos instrumentos se ejecutan en todo el territorio Barloventeño y podríamos decir que so n los sustitutos de los tambores Culo e’ Puya. 
Su posible origen étnico se encuentra en Ghana específicamente en la Región de Mesomagor Muchas tonadas de Kitiplá son las mismas que se utilizan en el Culo e Puya, pero hay que recordar que aunque muchas melodías y tonadas se han perdido, el Kitiplá tiene sus propias melodías, aún cuando la estructura de versos del coro y el solista sea similar a la del Culo e Puya.
Los Kitiplá:
Son unos bambúes cortados de diferentes tamaños que dan diferentes tonalidades al ser percutidos contra el suelo u otra superficie sólida. Sus nombres y formas de tocarse varían de acuerdo a la población donde se interpreten, coincidiendo solamente en la base rítmica de los bambúes más pequeños llamados Kitiplá.
Algunos nombres que se les dan en los diferentes pueblos de la región son: El Kitiplá, la Prima o Hembra para la base rítmica, y el Puja’o, Macho o Trama’o para los instrumentos solistas. Estos instrumentos se ejecutan en todo el territorio Barloventeño y podríamos decir que so n los sustitutos de los tambores Culo e’ Puya.
Su posible origen étnico se encuentra en Ghana específicamente en la Región de Mesomagor Muchas tonadas de Kitiplá son las mismas que se utilizan en el Culo e Puya, pero hay que recordar que aunque muchas melodías y tonadas se han perdido, el Kitiplá tiene sus propias melodías, aún cuando la estructura de versos del coro y el solista sea similar a la del Culo e Puya.
Los tambores Batá afrocubanos, incorporados al panorama musical venezolano desde la década de los años 80, han sido asimilados con gran sensibilidad y creatividad dentro de nuestras expresiones artísticas, musicales y artesanales tradicionales. Actualmente, forman parte integral de nuestro repertorio cultural, no solo como instrumentos de percusión, sino como vehículos de identidad y herencia afrodescendiente. En Venezuela, estos tambores son elaborados y afinados con esmero, utilizando cuero legítimo de producción nacional, lo que garantiza su autenticidad sonora.
Los tambores Batá afrocubanos, incorporados al panorama musical venezolano desde la década de los años 80, han sido asimilados con gran sensibilidad y creatividad dentro de nuestras expresiones artísticas, musicales y artesanales tradicionales. Actualmente, forman parte integral de nuestro repertorio cultural, no solo como instrumentos de percusión, sino como vehículos de identidad y herencia afrodescendiente. En Venezuela, estos tambores son elaborados y afinados con esmero, utilizando cuero legítimo de producción nacional, lo que garantiza su autenticidad sonora.